La manteca de karité es una grasa vegetal que se obtiene de las nueces del árbol del karité (Vitellaria paradoxa), originario de África occidental. Durante generaciones ha formado parte del cuidado cotidiano de muchas comunidades, convirtiéndose en uno de los ingredientes naturales más apreciados en cosmética por la riqueza de su composición.
La incorporamos porque ayuda a que el jabón resulte más agradable durante y después del uso. Contribuye a una espuma más cremosa, aporta sensación de confort y favorece que la piel no se sienta tirante tras la limpieza. En Vekigu no buscamos una fórmula basada en un único ingrediente protagonista. Elegimos la manteca de karité porque trabaja en armonía con el resto de aceites y mantecas para conseguir una experiencia de cuidado equilibrada.
En muchas comunidades de África occidental, el karité ha sido mucho más que un árbol. Su longevidad y todo lo que ofrece —desde alimento hasta una manteca muy apreciada para el cuidado de la piel— lo han convertido en un símbolo de protección, generosidad y cuidado compartido
El árbol del karité puede vivir más de dos siglos y no comienza a dar fruto hasta pasados unos 15 o 20 años. Por eso, en muchas comunidades africanas se le conoce como el "árbol de la vida", ya que durante generaciones sus frutos y su manteca han formado parte de la alimentación, el cuidado de la piel y la economía local.
Conocer un ingrediente es comprender una parte de la fórmula.
Sentir cómo trabaja junto a los demás es vivir la Colección Sensaciones.
EQUILIBRIO · GOZO · IMPULSO · REPOSO